Inhala profundo por la nariz, exhala lentamente por la boca, repite de forma suave durante un minuto. Registra frecuencia respiratoria aproximada, pulsaciones percibidas y una escala de calma del 0 al 10. Observa si baja la tensión en mandíbula, si mejora la nitidez mental y si te resulta más fácil elegir la siguiente acción sin dudar.
Eleva el esternón, suelta hombros, apoya bien los pies. Nota cómo se abre la respiración lateral y cómo cambia el esfuerzo al teclear. Mide la tensión de cuello-hombros del 0 al 10, un test rápido de rango de movimiento y la facilidad para sostener la mirada en un punto. Compara antes y después, celebrando variaciones pequeñas pero consistentes.
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